Fabula

Fabula, Festival Eclat, Stuttgart 2008
An excerpt of “Fabula” by Oscar Strasnoy (music), Alejandro Tantanian (libretto), Renate Ackermann (dramaturgy)
Daniel Gloger, counter-tenor
Garth Knox, viola d’amore
Dorothea Reinhold, actress
Heinz Balthes, stage | José Manuel Vazquez, costumes | 7pc-Philipp Contag-Lada, video | Nadja Weber, video | Matthias Hönig, light | Tina Hartmann, dramaturgy | director Renate Ackermann
Una ópera de bolsillo de Oscar Strasnoy, sobre un libreto de Alejandro Tantanian, basado en una historia folklórica italiana y un esquema dramatúrgico de Renate Ackermann. Escrita para Daniel Gloger, contratenor y Garth Knox, viola d’amore. Decorados y vestuario: Geneviève Périat. Cantado en castellano, salvo una escena en yiddish (traducción de Meilach Glocer).Duración: aprox. una hora.
Al término de la última función de “Geschichte” en el sótano del Colón, Martín Bauer me propuso escribir algo para el Festival del San Martín. Daniel me había rumoreado que le gustaría volver a BsAs con una obra escrita para él solo. Se lo propuse a Martín que me dejó el campo libre, y me propuso hablar con Garth Knox para sumarlo al proyecto. Me pareció una buena idea. Luego vinieron los contactos y el rompecabezas del armado de la obra, la parte más excitante, al menos para mi: elegir un texto, tantear directores, libretistas (pasamos por tres diferentes hasta volver a mi primera idea, que era trabajar con Alejandro), discutir, escribir y rescribir notas con esquemas, testear partes, etc.
Hoy en día (24 de septiembre de 2005) la obra no está terminada, pero el final está (desgraciadamente) cerca. Los ensayos ya empezaron hace un mes. A medida que voy escribiendo, mando páginas a los intérpretes que las descifran y me mandan quejas, correcciones, sugerencias.
La historia es simple como en los cuentos: una casa llena de viejas que esperan que algo suceda. Un joven que pasa y que es engañado por el perfume de un pañuelo; él quiere creer que detrás del perfume se oculta una bella joven. La prohibición de ver el objeto imaginado (o la imposibilidad de ver el origen de un perfume). Un matrimonio celebrado entre el joven y la mujer (vieja) que tiene prohibido ver. La ceguera ante el amor invisible. La desilusión ante el amor visible. Unas hadas que pasan y transforman la vieja en joven y la desilusión en ilusión. Etcétera.
¿Por qué tomar un cuento de hadas (en esta época en donde lo narrativo se volvió kitsch)?
Creo que necesitabamos una historia clarísima sobre la que abordar un problema complejo: lo que uno ve (o lo que uno no ve) no siempre es lo que cree ver (o lo que cree no ver). La realidad exterior está permanentemente modificada por nuestra inquietud interior.
La idea desde el principio fue esta: Daniel encarnaría todos los personajes: las viejas, el joven, la madre del joven, las tres hadas, etc. Garth asistiría a la narración desde el “exterior”, participando como un simple escucha (con el escepticismo típico de los violistas). Sería como un encuentro entre un logorréico y un taciturno. El logorréico, a medida que se entusiasma con el contar de una historia, genera en el parco cada vez más escepticismo y parquedad. Cuanto uno más implicado está en la historia, el otro más se empaca. La situación teatral sucede justamente cuando se pasa del contar neutro de una historia (banal) a la excitación descontrolada queriendo convencer al otro de que la historia es extraordinaria.
Daniel, como decía, encarna todos los personajes. Para cada personaje usa un registro vocal distinto. Es un juego de virtuosismo. Garth acompaña, como en un enorme poema épico, con ese instrumento arcáico que es la viola d’amore. Para colmo, yo quise la viola d’amore sonara de una manera aun más heterogénea que en su situación normal y le impuse a Garth (con su consentimiento) una scordatura (afinación especial) muy “ancha”, un ámbito que va del violoncello al violín, abarcando todo el espectro de un cuarteto de cuerdas. Un poco como Daniel que oficialmente es contra-tenor pero que puede cantar muy bien como un barítono, como un tenor ligero, como una mezzo y como una soprano. Sin haberme dado cuenta, tenía en mis manos a dos músicos (excepcionales) que podían cada uno hacer el trabajo de varios. La situación era perfecta para contar una historia con ramificaciones.
Quiero recalcar que “Fábula” es realmente una obra escrita de a varios. Indispensable la participación a toda hora del día y de la noche de cada participante desde su ciudad (París (Garth y yo), Buenos Aires (Alejandro), Karlsruhe (Renate), Stuttgart (Daniel) y Bruselas (Geneviève)). Mucho gasto de teléfono. Y nadie cobró todavía un peso por todo esto…
Oscar Strasnoy (París, 24/9/5)